A
lo largo de mi vida me he cruzado muchas veces con el tema de “volver a nacer”
o “nacer de nuevo”, ya sea a partir de frases dichas por otras personas o
porque yo misma me lo he planteado. Primero que nada, quiero dejar claro que
aquí no hago más que expresar mi punto de vista, y en ningún momento pretendo
representar a todxs lxs trans con esta manera de pensar. Esto lo digo porque
también me he encontrado con varias personas trans que tienen una visión con la
que no comparto mucho, lo que demuestra la diversidad de pensamiento que hay en
este grupo humano como en cualquier otro.
Quería
hablar de esto ya que hace unas semanas se cumplió un año desde que me realicé
la tan ansiada (por mí) cirugía de reasignación genital, más conocida como vaginoplastía
(o vulgarmente, y de manera errónea, como “cirugía de cambio de sexo”), y es
precisamente este hito el que ha hecho que mucha gente me hable sobre cómo
volví a nacer aquel día. Para mí obviamente éste fue uno de los sucesos más
importantes de mi vida y, de cierta manera, marcó un antes y un después en mi
vida, pero no de la manera que mucha gente cree.
Mucho
tiempo antes de siquiera soñar con pasar por la cirugía, cuando aún vivía entre
miedos y represiones, imaginaba que tenía que literalmente nacer de nuevo para
poder ser lo que yo sentía en mi interior. Pensaba en que cuando me muriera,
volvería a nacer siendo mujer y esta vez sí que podría disfrutar la vida, por
lo que más de una vez me planteé apurar ese proceso de morir. Obviamente no llegué
a hacerlo y ahora miro hacia atrás con ternura esa especie de inocencia que
tenía en ese momento y como trataba de escaparme de la realidad soñando cosas
fantasiosas.
Más
adelante, a medida que iba creciendo y entendiendo de qué se trataba lo mío, empecé
a plantearme lo de las hormonas, cirugías y todo ese asunto que pasamos lxs
trans. Veía todo como un objetivo lejano, pero que una vez que lo lograra sería
como un nuevo comienzo para mí. Pensaba que podría partir de cero, en un lugar
nuevo y donde nadie supiera mi pasado. Otra vez estaba siendo fantasiosa, ya
que ahora sé que soy incapaz de borrar mi historia, mi pasado.
Una
frase que digo mucho es que yo soy lo
que soy, gracias a lo que alguna vez fui. Yo no sería la mujer que he ido
construyendo estos años, la que muchos conocieron en mis comienzos o ahora ya
más empoderada, si no hubiese sido ese niño o ese hombre que fui. Es por esto
que no puedo borrar de mi memoria todo lo que viví como Cristóbal, toda la
gente que conocí, todas los lugares que visité. Lo que resta de mi vida lo
viviré como Violeta, como lo que siempre sentí en mi interior, pero orgullosa
de tener una historia rica en experiencias que no muchas personas han tenido la
suerte de vivir, aunque haya tenido sus momentos de sufrimiento y haya deseado
no seguir viviendo así.
Debido
a todo esto, es que me ha venido a la memoria lo que me ha dicho mucha gente
sobre el tema de volver a nacer. ¿Era necesario volver a nacer para ser mujer?
A estas alturas puedo decir firmemente que no. Mi vida es un proceso, un camino
por el que he ido TRANSitando y que he tenido que recorrerlo enterito para
llegar donde estoy. No ganaba nada con empezar de cero si ya tenía parte del
camino andado.
Como dije antes, la operación fue algo muy importante para mí y que hizo que cumpliera un sueño que había tenido toda mi vida. Quería por fin reconciliarme con mi cuerpo y sentirme en paz con una parte de mí que aún no sintonizaba con el resto. Pero, en resumen, no fue más que eso: una cirugía mayor que hizo cambios notorios en mi corporalidad y que afectó muchos aspectos de mi vida, como son mi confianza, mi libertad para disfrutar de mi sexualidad o la paz con mi cuerpo. Fueron ese tipo de experiencias personales las consecuencias de esa operación y no el hecho de que yo a partir de ese día sea una “mujer de verdad” o que por fin haya vuelto a nacer.
Como dije antes, la operación fue algo muy importante para mí y que hizo que cumpliera un sueño que había tenido toda mi vida. Quería por fin reconciliarme con mi cuerpo y sentirme en paz con una parte de mí que aún no sintonizaba con el resto. Pero, en resumen, no fue más que eso: una cirugía mayor que hizo cambios notorios en mi corporalidad y que afectó muchos aspectos de mi vida, como son mi confianza, mi libertad para disfrutar de mi sexualidad o la paz con mi cuerpo. Fueron ese tipo de experiencias personales las consecuencias de esa operación y no el hecho de que yo a partir de ese día sea una “mujer de verdad” o que por fin haya vuelto a nacer.
Yo
desperté en esa habitación del hospital hace poco más de un año no sintiéndome
más mujer de lo que era antes, si no que con un simple sentimiento de
liberación y tranquilidad porque de cierta manera me sacaba un peso de encima.
Se cerró un capítulo de mi vida, es cierto, pero inmediatamente comenzó uno
nuevo lleno de sueños por cumplir, luchas que continúan y motivos para vivir.
Yo no nací de nuevo aquel día, sólo dí un paso más en este camino que me tocó
recorrer, y espero estar a la altura de lo que se viene.

Violeta, felicitaciones. Mis mejores deseos en este nuevo caminar.
ResponderEliminarMuchas gracias por tus felicitaciones y tus buenos deseos, Hugo! Qué genial que el blog está llegando a lugares más lejanos =)
EliminarMuchas felicidades por el articulo Violeta ;). La verdad es que me ha gustado el articulo porque yo pienso igual, yo ahora llevo un año y 9 meses de hormonas y aun no he hecho cirujia ni nada y tambien creo que no es necesario volver a nacer, que a pesar de las complicaciones y malos ratos a mi creo que todo el proceso me ha hecho crecer muchisimo como persona. Asi pues, felicidades una vez mas ;)
ResponderEliminar