31 de agosto de 2013

:: RUSOLIDARÍZATE ::

Existe un mito extendido acerca de nuestro pasado, la gente suele creer que nuestros ancestros se pasaban el día en guerra peleando, que incluso disfrutaban de ellos como si fuera un estilo de vida pero, ¿Qué hay de cierto en esta fábula ancestral? Nuestra especie era mucho más anodina de lo que imaginamos. Algunos expertos aseguran que estuvimos al borde de la extinción, globalmente no debíamos ser más de unos cuantos miles de individuos. En estas condiciones no teníamos ni fuerzas ni motivos para hacer guerras. Había un escaso botín por repartir así que probablemente convivíamos en armonía unos con otros con pequeñas discusiones de vez en cuando. Pero por alguna razón los humanos a lo largo de la historia hemos sido responsables, causantes, testigos y victimas de episodios llenos de rabia, rencores y aversiones con una suma de incontables delitos y masacres hacia minorías tanto sexuales como también comunidades y civilizaciones generando la exclusión, invisibilización y discriminación de estas que siguen patentes hoy en día. 

Bien sabemos que este año y como hemos visto este mes han aparecido numerosos vídeos que provienen desde Rusia en los que aparecen gentes de bandas neo-nazis agrediendo a personas de la comunidad LGBT. Uno de los últimos atacados fue un joven transexual en un parque y a plena luz del día. Lo que está sucediendo es que grupos violentos están torturando a indefensos sacandoles fotografías, grabándolos y difundiendo todos estos archivos por Internet principalmente a Youtube (que no ha eliminado ninguno de ellos). Asimismo han habido casos como el de un edificio de la provincia de Rostov donde han colocado carteles y avisos con atrocidades como estas: "Aumente su vigilancia cuando hable con sus vecinos", "Por favor, recuerde que los homosexuales pueden ser vestidos con toda sencillez. Se parecen a ti, puede ser agradable con quien hablar, y que incluso lo pueda conocer".

Por otro lado el gobierno ruso sigue sin posicionarse claramente en contra de esta brutalidad y es que más encima a principios de este año el parlamento ruso aprobó una ley de anti propaganda homosexual que ya es como el colmo del gobierno de Putin. La ley establece que se deben hacer declaraciones públicas sobre orientaciones sexuales "no tradicionales" a cualquier persona que demuestre su amor de una manera positiva frente a niños y adolescentes, es decir, no solo no se persiguen a los agresores quedando impunes, básicamente lo están apoyando. Estas imágenes fueron censuradas dentro las primeras semanas pero gracias a la presión internacional los medios rusos están comenzando a mostrar estos hechos inhumanos. 


Estoy harta de los conservadores con visiones tan sesgadas de las cosas. Harta de la represión social, moralista, intolerante y homofóbica. Harta del desprecio y discriminación de parte del fanatismo religioso con esos repugnantes discursos sobre lo que es natural-normal-anormal-antinatural. ¿ESTO ES VIVIR EN DEMOCRACIA? ¡Digamos basta ya! ¡Libertad sexual ahora! RUSOLIDARÍZATE! Hagamos que se nos escuche! Estamos en el siglo XXI y parece que no hemos evolucionado nada. Desde la aceptación de esta ley, organizaciones y artistas que rusolidarizan han estado tratando de llamar la atención sobre el tema. Acá les dejo el impactante vídeo de esta Drag Queen alemana: https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=M9-m4bTubck 





"Recuerdo cuando diferente empezó a significar peligroso". Todavía no lo entiendo. ¿Por qué nos odian tanto? ¿Por qué nos odian tanto? Paremos esto de una vez! 

28 de agosto de 2013

X - GAY

Creo que el hecho de ser homosexual nos hace a todos distintos, especiales y únicos, todos tenemos la misma finalidad que es ser felices, pero el camino para llegar a ella es lo que nos diferencia. Para algunos es un lecho de rosas para otros una senda de espinas.
Sin duda debemos enfrentarnos a mayores problemas que el común de los niños, adolescentes y adultos.
En el colegio nos enfrentamos a ser señalados con el dedo por preferir estar con niñas y no con los compañeritos (quiero aclarar que en todo momento hablaré de mi experiencia personal, que no necesariamente es la regla general), luego en la adolescencia puedes decidir: mantener la situación de burlas y terminar odiándote a ti mismo o dar un grito desesperado de auxilio que puede salvar no sólo tu bienestar físico sino también tu alma.
En mi caso opté por la segunda opción, se cortó el hilo y me cambie de colegio a uno donde me esperaba la paz, la alegría y la felicidad, nunca ajena de los conflictos propios de la adolescencia. Aprendí a ser yo fuera como fuese, acepté lo que soy y traté de visualizar mi vida a futuro. Todo esto por supuesto en mi fuero interno, pero ya con la conciencia de que no importaba nada ni nadie, yo sabía que era gay y sería feliz siéndolo.
Al ingresar a la universidad, me embargó la emoción al descubrir que mis pesares no eran exclusivos, sino que muchos como yo habían pasado por situaciones iguales o peores a las mías, y yo podía verlos ahora felices, tranquilos.
 Los años de universidad sin lugar a dudas fueron los de mayor felicidad en mi vida hasta ahora, un grupo de amigos que me apoyaba en cada locura y que lo siguen haciendo, quienes fueron mis confidentes respecto de mi condición sexual, que cuando se los confesé, su reacción fue “bien por ti”, nada cambió entre notros.
Dentro de estos años conocí el amor y el desamor, la traición, el sexo, la felicidad y el dolor, bien dicen que los gay aman intensamente, yo al menos me clasifico en esa categoría, cuando me enamoro lo hago del todo.
La vida sigue e ingresé al mundo laboral, donde le confesé a mi jefa y colegas mi condición y al igual que con el resto de la gente nada cambió, al contrario se sintieron más libres de hablar de sus cosas, así como yo también pude hablar de mis miedos, de mis amores y desamores y por supuesto de las experiencias divertidas que a mis 25 años he de admitir, no son pocas.

Antes de referirme al título de este escrito quise explicarles algo de mi vida, que poco a poco les iré detallando en las próximas publicaciones y las relacionaré con la sociedad en general, pues yo vivo al igual que ustedes en un sólo planeta llamado Tierra, donde existen grupos políticos, grupos religiosos, enfermedades, etc. que no son ajenas a mí ni a nadie.

¿Por qué X-GAY?
Creo que todos conocen el cómic de los X-Men, humanos con habilidades especiales, pues bien siempre se ha señalado que los homosexuales somos distintos, desde mi punto de vista somos una evolución, al igual que las historietas de ficción de los hombres X.
Estos seres son conocidos por poseer súper poderes, los cuales  el humano común no tiene y que por lo mismo teme, lo que provoca que estos denominados “mutantes” sean perseguidos, aislados y muy poco comprendidos.
No quiero que piensen que me considero un mutante, pero sí me considero un X-MEN pues sufrimos muchas veces el doble que el resto de las personas, y aun así continuamos con una sonrisa en la cara, porque además muchas veces nos temen, nos aíslan, nos matan (cabe recordar el holocausto nazi) y todo simplemente porque ser como somos está lejos de su comprensión.
Creo que ser un X-GAY es bueno, significa que no hay prueba que no se pueda superar, significa que nací para luchar y ganar, significa que pese a ser un incomprendido debemos explicarles que somos iguales, y que la diferencia que nos separa nos enriquece como personas.
Por eso que siempre he comparado a los homosexuales con los hombres X, y al igual que en las películas, cómic y series televisivas, los hombres X no mueren, no se cansan y siempre están dispuestos a ayudarse unos a otros e incluso aquellos que no los aceptan.
Espero logren comprender mi razonamiento y acepten que hemos nacido para ser fuertes y para llevar una lucha incluso en la soledad, que tenga siempre como objetivo llevarnos a la felicidad.
Finalmente quiero preguntarles ¿Qué tipo de X- GAY consideran que son ustedes?

Hasta la próxima


Iñaki
 

23 de agosto de 2013

El miedo

Desde el comienzo, siempre estuvo el miedo. Toda la vida me ha acompañado y, aunque crea que se ha ido, jamás se ha alejado de mí. Sólo ha cambiado de forma, ha cambiado el motivo para temer o la manera en que lo he enfrentado, pero el miedo nunca me ha abandonado.
Al principio y durante la mayor parte de mi vida, tuve el miedo a que me descubrieran. Que alguien se diera cuenta lo que yo realmente era, lo que de verdad sentía en mi interior. No quería que se notara nada por ese miedo irracional a lo que podía pasar… En ese tiempo ni siquiera soñaba con lograr lo que he logrado en mi vida hasta ahora y para mí el futuro no era nada más que algo desalentador. Le tenía tanto miedo al rechazo, a la burla, al desamparo… Creía que una persona como yo no tenía lugar en este mundo y que si no podía ser como yo quería, pues tenía que intentar ser como el resto quería, como se suponía que tenía que ser. Pero ahí asomó otro miedo que era aún peor: el miedo a ser infeliz, el miedo a traicionar mi propia esencia y a ser una persona vacía. Mucho tiempo después me di cuenta que esto era más aterrador, porque era algo que seguro pasaría. No había duda de que si seguía actuando iba a terminar explotando por esa infelicidad… y nuevamente volvía el miedo al rechazo, a la burla, al desamparo…
Vivir fingiendo no es fácil, es complicado medir cada uno de tus pasos y creer que al menor error te descubrirán. Me acuerdo que me aterraba que me descubrieran la ropa, que me pillaran el historial de internet con todos los foros y páginas sobre transexualidad. ¿Por qué no me atreví en ese momento a hacer lo que sí me atreví 14 años después? Supongo que como dije al principio, el miedo no te abandona, pero sí cambias tú lo suficiente como para poder enfrentarlo. El día que lo conté por primera vez casi me morí del miedo. Me sentía pésimo y vomité durante todo el viajé a Concepción cuando fui a ver a mis papás para darles la gran noticia. Pese a todo eso, saqué valor de no sé dónde y les conté todo lo que había guardado por miedo durante tantos años. Sin embargo, y aunque me había sacado todo ese peso de encima, el miedo continuaba… ¿Por qué, si ya había hecho lo que había temido durante toda mi vida? Porque el miedo no me abandona, sólo cambia. Ahora se había transformado en el miedo a lo que venía, el miedo a averiguar si estaba haciendo lo correcto.
Generalmente se dice que el ser humano le tiene miedo al cambio, a lo desconocido. Nos educan para que seamos conservadores, para que nos quedemos con algo seguro que ya tenemos y no queramos apostar a algo más. Pero en mi situación era distinto: no era feliz con lo que tenía, así que tenía que apostar todas mis fichas a lo que yo creía que iba a ser mi felicidad. Hoy, pasados los años, veo que no me equivoqué. ¡Es que era una apuesta segura! Sólo que el resto no la veía así… En ese tiempo la incertidumbre era cosa de cada día y mis propios padres se encargaban de mantenerla fresca: ¿qué vas a hacer con tu trabajo?¿cómo vas a sobrevivir?¿qué van a decir tus hermanos?¿tus amigos?¿crees que vas a poder vivir una vida normal siendo lo que eres? Había dado el primer paso, el que dicen es el más difícil, pero no es más que eso: sólo un paso. Y uno no llega a ninguna parte si no camina el camino completo. Así que una y otra vez fui enfrentando todos esos miedos e incertidumbres. Le dije a mis hermanos y todo salió bien. Le dije a mis amigos y todo salió bien. Lo anuncié en el trabajo y todo salió aún mejor.
Cualquiera pensaría que si he superado tantos miedos durante mi vida y me he enfrentado a ellos de manera valiente, a estas alturas ya no debería tener miedo o por lo menos debería saber que no saco nada con tenerlo porque nunca se sabe como saldrán las cosas. Hasta ahora todo lo relacionado con mi proceso trans me ha salido bastante bien, no me puedo quejar. Se me han dado las cosas más fáciles que a muchas y muchos otros. Pero, sin embargo, parece que me he acostumbrado al miedo y no estoy tranquila si no es con esa gota de temor dentro de mí. Quizás eso es lo que nos mueve y nos hace superarnos, porque pensándolo bien ¿qué gracia tiene vivir si no tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos, si no tenemos esa satisfacción de haberlos vencido?

Yo he cambiado, así como mis miedos. Varios de los que alguna vez tuve ya están en el pasado y hoy no son más que anécdotas, pero más de uno se mantiene como señal de que todavía no está todo hecho, de que me queda mucho por vivir. El miedo al rechazo o a estar sola siguen ahí y son difíciles de enfrentar para una mujer trans. El miedo a que nadie me quiera por ser lo que soy es algo que trato de sacarme de la cabeza e incluso me atrevo a aconsejar a otras que lo olviden, pero no puedo negar que siempre está rondando. El miedo a la violencia, a que me peguen o me maten a la vuelta de la esquina sólo por ser yo
misma
es algo que me aterra. Pero de todas formas, me enfrento a estos miedos… no me quedo encerrada en mi departamento sin salir por temor a que alguien se dé cuenta que soy trans, ni tampoco me he cerrado al amor, siempre siendo sincera con mi realidad y estando orgullosa de lo que soy. Creo que éstas es la manera como tengo que enfrentar estos miedos que vivo en el presente y quizás algún día mire hacia atrás y me de cuenta una vez más que todo valió la pena, que todo salió bien.